viernes 20 de marzo de 2009

Como cuesta la cuesta


En esta ciudad tan cosmopolita, completa, con una sociedad casi perfecta y estructurada, llena de logias y personajes, de abundancia, escasez, grandes edificios, un láser, un río artificial, un puente atirantado, pasos a desnivel, avenidas de 6 carriles, empresarios líderes en todo, jóvenes emprendedores visionarios y llenos de sueños… entre muchas otras cosas, muchas de verdad.

Pero lo que hoy voy a contar no se desarrolló precisamente en una gran obra de la madre naturaleza, o de Dios (según sean tus creencias)… fue en un parque medio natural, medio artificial. Lleno de patos nadando en un lago, una fuente, arboles, muchos animales como panteras, osos pomares, tigres, 1 elefante y varios leones, (todos ellos disecados), un aviario, un acuario, un museo de autos clásicos, una gran biblioteca y asfalto… muchos caminos entre ellos una pista para ciclistas donde me encontraba yo… lista para entrenar, y dispuesta a recorrer 30 kilómetros.

Debo admitir que cerca del kilómetro 12 me empecé a cansar y mientras me preguntaba ¿Dónde quedaron todas las horas de spinning? No dejé de pedalear… tenía cierta motivación… en una parte de la pista había una pequeña, pequeñísima montaña y me percaté que me encantaba pasar por ahí. Me movía mucho el esfuerzo adicional para tener que llegar a la pequeña cima, el sentimiento de conquistar esa cumbre, pero sobre todo, y recalco, sobre todo, la sensación de alivio cuando iba cuesta abajo.

No tenía que hacer ningún esfuerzo y mi bicicleta tomada mucha mas velocidad mientras yo disfrutaba unos segundos de flojera merecida. Era el segundo de la victoria. Mismo por el cual valía la pena volver a esperar 2 kilómetros mas.

Pensé que algo así es la vida. Pero pocas veces lo llegamos a notar. Y entonces entendí el porque yo he logrado disfrutar las pruebas, y claro, no es que las ande buscando, pero invariablemente llegan, y entonces, es mejor exprimirlas. Porque creo firmemente que si no aprendemos lo necesario en un obstáculo, este se volver a presentar y en mayor intensidad, es algo así como una ley.

Que bueno que subí 4 kilos para bajar 6. Ciertamente odio la idea de que haya sucedido y del trabajo que me costará pero me encanta la idea del nuevo reto, de palomear algo mas en mi vida, de contar con un testimonio mas en el currículum de mis historias.

De esto se trata la vida!!

O no??

Cuesta mucho la cuesta, y se que escribirlo en un papel cuya pluma se desliza sin mayor problema suena mas que fácil, pero se que hay cosas que nos dejan paralizados, la cuestión es que solo nosotros decidimos cuanto tiempo nos quedamos sentados, mirando, planeando, estructurando… y cuando nos ponemos a ACTUAR.

Te invito a pasar por algo que te cueste, que sudes, que quieras decaer, que te convierta en un héroe de tu propia vida, algo que ni tu te imagines que eres capaz de, algo que hasta te de risa de lo imposible que suene, algo con lo que tengas que luchar todo el tiempo, que te canses hasta que te tiemblen las piernas… se que mucho aprenderás de ello… recuerdo que en la película de million dollar baby decía el entrenador de la boxeadora protagonista “tienes que cansarla hasta que lo único que escuche sea tu voz”… cánsate tanto que lo único que escuches sea tu voz interior, estoy segura que tiene algo muy sabio que decirte, algo por lo que quizá has estado esperando años, respuestas a preguntas que has tenido guardadas en un cajón y no te han dejado avanzar. Alomejor descubres algo digno de compartir con el mundo, o quizá solo cambie o reestructure tu vida… no lo se, pero te aseguro que algo grande hay ahí adentro y luchar por algo así es un camino para amigarte con tus limitaciones estúpidas, con tu pasado insuperado, con tus heridas resecas, con tu mente y alma listas para empezar de nuevo.